Elegí fracasar, como Ribeyro. Casi sin darme cuenta, me fui metiendo en la bola de nieve de mi propia destrucción. Al fondo, casi imperceptible, latía la escritura como única compañía cercana, atravesando el dolor en cada decepción.
Notas
Laboratorio espontáneo: fragmentos, borradores y notas del proceso.
7/4/26
27/1/26
el sufrimiento es una flor ambigua
que crece en el corazón de la tarde
y va eclipsando nuestras vidas
la tristeza sin embargo
resulta peligrosa
como el veneno de esa flor,
no duele
pero se enquista
y se instala en la ventana
que conecta con el mundo
el cristal de tus ojos
se empaña progresivamente,
incapaz de percibir
este paisaje luminoso
que arde en la arena de los días
que crece en el corazón de la tarde
y va eclipsando nuestras vidas
la tristeza sin embargo
resulta peligrosa
como el veneno de esa flor,
no duele
pero se enquista
y se instala en la ventana
que conecta con el mundo
el cristal de tus ojos
se empaña progresivamente,
incapaz de percibir
este paisaje luminoso
que arde en la arena de los días
13/1/26
11/1/26
Se trata de una experiencia, de un encuentro, y ahora -en su carta dirigida a Jean-Paul Sartre- también de un despertar:
Captar con máxima seriedad el instante
del mundo y expresarlo en palabras para que
se despierte, finalmente, la experiencia decisiva
de cuán abismalmente se esconde la riqueza
del ser en la nada esencial.
III
El camino es largo, nosotros no osamos más
que algunos pasos, ellos nos conducirán si las
cosas van bien, hacia los lugares que debemos
atravesar hasta llegar al punto donde nos quede
un único recurso: saltar.
Para este salto lo decisivo es, por un lado, darle
espacio a lo ente en su totalidad, y, después,
abandonarse a la nada.
Por ella, o para ello, ya no habla de trascendencia sino de salto, un salto sin orilla desde donde darlo,
desde "la libertad de lo abierto" a "lo abierto de la libertad":
de nada a nada, una entrega,
un abandono libertad.
Sin la original patencia de la nada no hay mismidad ni libertad.
Un quedar en vilo, sin apoyos, y, no obstante, en esa suspensión, ese tajo,
sin apoyarse en su borde,
hay que mirar la vida a los ojos: abrazarla o rechazarla...
besarla o escupirla.
Fragmento extraído del libro "Señas hacia lo abierto. Los estados de ánimo en la obra de Heidegger" de Hugo Mujica, edición de Vaso Roto Ediciones, 2023.
10/1/26
22/12/25
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