25/4/11

Ezra Pound "Solo sé que no sé nada." (la última entrevista)




El 24 de marzo de 1963 Grazia Livi malogró una entrevista con Ezra Pound. El resultado fue indigno. La periodista definió así el encuentro: Ya no es un personaje, sino una mera presencia que observa las vicisitudes de este mundo con un espíritu liberado, lejano, que zozobra en la trágica sabiduría iluminada que precede al fin. Ocho años antes, en el invierno de 1955, el entonces profesor de la Universidad de Rutgers y traductor de los Pisan Cantos, Vázquez Amaral, y Jaime Ferrán, de visista en los EE.UU como miembro del Seminario Internacional de Verano de Harvard, tuvieron un encuentro más productivo con Ezra Pound. Recluido hacía ya 12 años en el hospital-manicomio Santa Isabel, en las afueras de Washington, Pound compartía sus jornadas de encierro con su mujer Dorothy Shakespear y la pintora Martinelli. Vázquez Amaral, Jaime Ferrán y Ezra conversaron sobre los Cantos , o Cantares, traducciones factibles y algunas definiciones probables sobre la poesía, partiendo de sus orígenes etimológicos en la lengua germana y en las raíces indoeuropeas. Grazia Livi tuvo menos suerte con el poeta, o quizá es cierto que ya Pound se apagaba definitivamente. En 1948 T.S.Eliot ganaba el Premio Nobel de Literatura. A la intensa labor de corrección de Ezra Pound sobre la obra poética de Eliot se debió buena parte de ese reconocimiento. Aquí les dejo lo que supongo debieron ser los minutos más agrios que vivió Grazia Livi en su carrera periodística. De todas formas, no cualquiera tuvo el privilegio de sentarse frente a quien algunos consideran – más allá de las relativizaciones – el mejor poeta del siglo XX.


- Grazia Livi: Ya sé que usted ve a muy poca gente. Todo el mundo habla de Pound como una figura lejana, casi mítica. Yo dudaba al venir a visitarle, me daba un poco de miedo.

- Ezra Pound: ¿Miedo?...Ya comprendo…Estropeo todo lo que toco. Siempre me he equivocado….

- G.L: En el fondo estoy maravillada de que me haya recibido. Y me pregunto, ahora, lo que puede pensar un hombre como usted por la irrupción en su vida privada de personas de los grandes medios de difusión, como la televisión y la prensa.

- E.P: ¿Debo responderle con un epigrama?

- G.L: Si le parece…

- E.P: No, voy a responderle con otra pregunta. ¿Prefiere vivir sola en una habitación o en una cloaca por donde pasen decenas de tuberías?

- G.L: Sola en una habitación, naturalmente. ¿Entonces, por qué me ha recibido?

- E.P: ¡Oh!...!Está muy claro!

- G.L: ¿Acaso debo de creer que le es completamente indiferente, responder o no a mis preguntas?

- E.P: Mire: toda mi vida creí que sabía algo. Después llegó un día extraño y me di cuenta de que no sabía nada. Y las palabras se han vaciado de sentido….

- G.L: Quizá nuevos elementos se han introducido en la vida del hombre, como una fuerza viva. Me refiero a la mecanización creciente y a su influencia anti-poética y enajenante sobre la humanidad…

- E.P: Sí, también. Pero, al mismo tiempo creo que todo esto es temporal. Pienso que hay algo de germinal en la humanidad, que le puede hacer sobrevivir la mecanización. En suma, creo que una buena parte de la conciencia humana sobrevivirá, a pesar de todo y será capaz de luchar contra las fuerzas de la inconsciencia.

- G.L: ¿Pero, con qué medios? ¿El arte? En The spirit of romance escribió “el arte es un fluido que se mueve más allá y por encima de los hombres…”

- E.P: ¡Oh!, !los medios! Yo no sé ya nada…He olvidado hasta el nombre de ese filósofo griego que decía que nada existe, pero que si algo existiese sería incognoscible, y que si se pudiera conocer, no se podría comunicar.

- G.L: Tomándole al pie de la letra, ¿el mundo actual no es más que un magma en perdición, para el que no existe ninguna vía de salvación?

- E.P: No. No es eso. El mundo contemporáneo no existe. No existe nada que no esté en relación con el pasado y con el futuro. El mundo actual es una fusión, un arco en el tiempo. Pero se lo repito, yo ya no sé nada. He llegado demasiado tarde a la incertidumbre total…

- G.L: ¿Es una constatación o una verdad que le hace sufrir?

- E.P: Es algo a lo que he llegado por el sufrimiento…Sí, por el sufriemiento.

- G.L: Así, pues, si el mundo actual no existe, no existe, por lo tanto un hombre contemporáneo.

- E.P: Eso es, no existe un hombre contemporáneo. Existe, solamente un hombre que pueda tener una mayor consciencia de los errores…

- G.L: Quizá no he comprendido bien, ¿errores u horrores?

- E.P: Errores y horrores…ambos. Y los más imbéciles son los que creen que saben algo. Yo, por el contrario, sé que no sé nada…

- G.L: Pero cuando usted escribió A Lume Spento, Lustra, cuando estudió a Confucio o durante su trabajo sobre la espléndida elevación de los Cantares ¿tenía ya esa certeza?

- E.P: Oh, sí, sí que la tenía. Efectivamente, y lo vuelvo a repetir, he llegado demasiado tarde a la duda.

- G.L: Si hubiera alcanzado antes esta gran duda, ¿cómo hubiera encauzado su vida y obra?

- E.P: ¡Hubiera evitado tantos errores! Tenía buenas intenciones que no he sabido realizar. He sido estúpido…un trocito de anteojo. La conciencia me llegó demasiado tarde…y demasiado tarde la certeza de no saber nada.

- G.L: ¿Qué le ata al mundo desde que ha llegado a la suprema certeza de la incertidumbre?

- E.P: Nada me ata a la vida, sencillamente, estoy hundido.

- G.L: Y yo que imaginaba que el conocimiento puro, ese don de la vejez, proporcionaba la paz y la belleza.

- E.P: Sí, puede aportar la paz. El mundo es supremamente maravilloso. Dios mío, todas estas cosas son puros clichés. ¡Me cansa tanto formular dos frases un poco difíciles!

- G.L: Quizá, nuestra discusión es un poco abstracta. Me gustaría pedirle que cambiásemos de tema. En Hugh Selwyn Mauberly se leen estos versos:


“La época reclamaba un molde de escayola

hecho sin pérdida de tiempo,

un cine prosaico y ciertamente, no de alabastro

ni rima cincelada”


Y también


“mi celebridad de poco precio

lo que de nuestra vida quedará”


a su edad, usted que ha descubierto tantos talentos nuevos, ¿qué consejo le daría a un joven poeta?¿qué cualidad necesita, en primer lugar?

- E.P: Es difícil de decir, pero estoy seguro de que un poeta joven debe mantener siempre desvelada su curiosidad. Esto, desde luego, no le convertirá en escritor, pero puede salvarle de la aridez y de cosas peores. Sí, es necesario, para hacer algo bueno conservar esta fuerza.

- G.L: ¿Puede trabajar todavía?¿O le posee de tal modo la gran incertidumbre que hace inútil cualquier esfuerzo creador, sea el que fuere?

- No, ya no trabajo…nada hago. Me he convertido en un iletrado y analfabeto. Me sumo a la letargia al comenzar el invierno. Para desgracia mía, no hago más que fomentar la glotonería y la pereza…Sí, me sumo a la letargia y contemplo…He elegido el vivir en Italia, en Venecia, por el momento, como si la letargia o la contemplación fueran aquí más dulcesque en otros parajes. ¿Por qué razones? Los italianos tienen una vitalidad, una espontaneidad curiosa…Llegué por primera vez a Italia a la edad de doce años, con mi tía, para visitar Venecia. Siempre he deseado regresar a ella. Por el momento aquí estoy. ¡Helo aquí! Esto me parece coherente…

- G.L: ¿Pero, le apetece viajar, visitar Italia, Europa?

- E.P: ¡Ah! No lo sé. En cierto modo el retorno a Europa fue un “choc” para mí. Alguien ha dicho que soy el último poeta americano que vive la tragedia de Europa. Ahora me hablan de Sicilia, me dicen que debiera ir allí. Sí, ¿pero, comó?

- G.L: Me acuerdo que a los doce años recorrí Italia en tren y en automóvil. Hoy podría tomar el avión. ¿Le gustaría?

- E.P: ¡El avión! Lo tomé una sola vez, en 1945. De Italia a los Estados Unidos, esposadas las muñecas…

- G.L: Habiendo llegado a la incertidumbre total - que acaba de confesar – no veo de que manera podría interesarle conocer nuevos aspectos de la realidad.

- E.P: Así es. Ya no conozco más que mi letargia.

- G.L: Recuerdo dos de sus mejores versos:


“Tarde, muy tarde te conocí, oh tristeza,

durante sesenta años fui de piedra, como la juventud”


¿qué hay en su letargia de hoy?¿tristeza o simplemente, alejamiento, ausencia de pensamiento?

- E.P: No pienso. Solo tengo la certeza de mi gran incertidumbre. Dudo…

- G.L: Entonces, seguramente se dirá, al mirarme: ¿qué representa este rostro absurdo que pertenece a la realidad y que me hace preguntas como si yo también perteneciera a la realidad?...Por lo tanto, le ruego que me excuse, si le he importunado con mis preguntas.

- E.P: No, no se excuse. Usted pertenece al cosmos. Participa, pues, de su lógica, por esa minúscula parcela de verdad que él posee…Yo, por el contrario, ya no sigo siendo…

- G.L: Ya no sigo siendo…¿qué?

- E.P: ¡Ah! No sigo siendo. He perdido el poder de llegar al fondo de mi pensamiento con palabras. Es todo tan difícil, tan inútil..

12/4/11

Entrevista a Roger Wolfe







21/3/11

La antilengua del poder

El funcionario está delante de la máquina de escribir. El interrogado, sentado ante él, contesta a las preguntas titubeando un poco, pero tratando de decir todo lo que tiene que decir de la forma más precisa y sin una palabra de más: "Esta mañana temprano fui al sótano para encender la estufa y encontré esas botellas de vino detrás del cajón del carbón. He cogido una para bebérmela en la cena. No sabía que la bodega de arriba hubiera sido descerrajada". Impasible, el funcionario teclea velozmente su fiel transcripción: " El abajo firmante, habiéndose dirigido en las primeras horas de la mañana a los locales del sótano para poner en funcionamiento la instalación térmica, declara haber casualmente incurrido en el hallazgo de una cuantía de productos vinícolas, situados en situación posterior al recipiente destinado al contenido del combustible y de haber efectuado la extracción de uno de dichos artículos con intención de ingerirlo durante la comida vespertina, no hallándose en conocimiento de la fractura sobrevenida en el establecimiento situado en el piso superior".

Todos los días, sobre todo de cien años a esta parte, por un proceso hoy ya automático, miles de nuestros conciudadanos traducen mentalmente a la velocidad de máquinas electrónicas la lengua en una antilengua inexistente. Abogados y funcionarios, gabinetes ministeriales y consejos de administración, redacciones de periódicos y de telediarios, escriben, hablan y piensan en la antilengua.


(Se lo dedico a todos los juristas y demás personal del mundillo jurídico, profesores y catedráticos incluidos, que se piensan que saben usar el lenguaje como nadie cuando realmente no los entiende ni dios. Pura escoria que quiere enterrar el lenguaje vivo y mecanizarlo, para ellos redactar bien es extirpar la esencia latente de todo pulso narrativo. Comemierdas todos, a mí no me darán más lecciones jurídico-técnicas. Ya sabía más que ellos entonces, cuando no podía escribir individuo porque era preferente la palabra sujeto. Vayan al diccionario, sumérjanse en los villorrios y en el pueblo donde el español rebosa calidez e impulso, escoria sin oído ni ritmo, enterradores de la lengua escudados en un traje ridículo, ¿lecciones del uso del lenguaje ustedes? sigan engañando a su pueblo que ya vendrán las hambres y nadie podrá instaurar el silencio frío de oficina atroz en la sabiduría ancestral del corazón de la palabra)

17/3/11

Antipoética

Trazar una poética es algo así como una declaración de intenciones, acudo a la poesía a pecho descubierto con el sueño de que algún día me asesine. No pierdas el tiempo en justificaciones, no afirmes jamás un canon en la obra. Toda poética ubica, el matiz de un verso es frágil y cambiante. Si eres incapaz de predecir las tensiones de tu propio destino ¿cómo ibas a fijar un rumbo exacto en sus palabras? La poesía fluye como un río, sólo hay que tener valor suficiente para abandonarse a ella y dejarse arrastrar por sus luces y sombras. Una poética, dices. Puedo sentir la fuerza que reubica mi devenir existencial. Un sentido extra-ordinario, atemporal dentro de lo efímero. La llave de aquella emoción constantemente renovada.

5/3/11

un poema de Ángel Guinda

Ser joven

Ser joven era abrazar la noche
en llamas hasta el amanecer, tomar
las curvas rectas como quien tiene
prisa por llegar a sí mismo. Ser joven
era atropellar la vida, un ejercicio
de funambulismo. Estrellarse
contra el azul del cielo, contra
el aire, contra la realidad.
A veces,
ser joven era un deseo temerario
de envejecer, como quien echa
un pulso al tiempo y sólo arriesga
el instante de una detonación.
Ser
joven fue, y no volverá a serlo nunca
más.



de Conocimiento del medio (1990-1995)



http://www.angelguinda.com/

20/1/11

El infierno (un soneto de Félix Grande)


El bien irreparable que me hizo tu belleza
y la felicidad que se llevó tu piel
son como dos avispas que tengo en la cabeza
poniendo azufre donde conservaba tu miel.

¡Cambió tanto la cena! Botijas de tristeza
en vez de vasos de alba tiene hoy este mantel
y aquel fervor, espero esta noche a que cueza
para servirme un plato de lo que queda: yel.

Rara la mesa está: La miro con asombro,
como y bebo extrañeza y horror y absurdo y pena.
Se acabó todo aquel milagro alimenticio

tras un postre espantoso me levanto y te nombro
que es el último trago de dolor de esta cena,
y voy solo a la cama como quien va al suplicio.




Reseña biográfica

Poeta, escritor, ensayista y crítico español nacido en Mérida, Badajoz, en 1937. Autor de múltiples facetas, es un genuino representante de la generación de poetas de la década del sesenta. Es letrista, guitarrista y un estudioso apasionado del flamenco, al que dedicó su última obra «Paco de Lucía y Camarón de la Isla». Ha obtenido, entre otros, los premios de poesía Adonais en 1963, Alcavarán en 1963, Guipúzcoa en 1965, Eugenio d'Ors en 1965, Gabriel Miró en 1966, Casa de las Américas en 1967, Nacional de Literatura en 1978, Barcarola en 1989 y Premio Nacional de Letras 2004. De su obra deben destacarse las siguientes ediciones: «Taranto», «Las piedras», «Música amenazada», «Blanco Spirituals», «Las rubaiyátas de Horacio Martín» y «Biografía». ©