"Ningún camino lleva a ninguna parte, pero uno tiene corazón y el otro no. Uno hace gozoso el viaje; mientras lo sigas eres uno con él. El otro te hará maldecir tu vida. Uno te hace fuerte, el otro te debilita. (...) Para mí sólo recorrer los caminos que tienen corazón. Esos recorro, y la única prueba que vale es atravesar todo su largo. "












            Es el recuerdo y muerde
cualquier tarde escarlata,
            amor en las cenizas de cada gloria inerte.
Galope estival, sientes
            el peso inmaculado de los días
            sobre esa espalda de grillos y de luz.

            Donde vas descorriendo
            la irisada contradicción de otro despertar.




            Camino al sol, parque de Atenas, oh primavera hacía tiempo no eras más que un sueño, poso fértil, huella dorada, amor que has derramado tu inyección amarga en el poema, quietud tras el crujido, nuestra paz ha madurado al sol, somos los ciruelos de la especie, hemos mudado las escamas y estamos vivos donde todo tiembla, en la vibrante inmensidad de los seres cuya inconsciencia desvelamos, asumida la borrosa circulación del extrarradio y las interferencias de eléctricos sueños sin raíz ni altura. Parque de Atenas, estamos donde importa, amo contemplar la belleza de tus árboles y sentir mi piel tostándose a este costado del río, cuánto anhelo he deshojado sin sentido hasta llegar aquí donde todas las flores bailan la canción remota de lo que no, de lo que nunca, y hasta la duda se evapora, porque el sueño se cumple en el tiempo y el lugar en que termina.



Abril, 2013