"Ningún camino lleva a ninguna parte, pero uno tiene corazón y el otro no. Uno hace gozoso el viaje; mientras lo sigas eres uno con él. El otro te hará maldecir tu vida. Uno te hace fuerte, el otro te debilita. (...) Para mí sólo recorrer los caminos que tienen corazón. Esos recorro, y la única prueba que vale es atravesar todo su largo. "












            Esta luz cenital de los atardeceres
            arranca cierto impulso a la leve transparencia
            del preciso verbo y su intención afirmativa.
El cristalino espejo de la infancia
            protege los senderos de esta canción perenne,
            y aplasta falsos ídolos de barro.          
Entretejida de anhelos avanza otra nube de cristal
            en el tapiz de un cielo azulísimo,
como aquellos ojos que la lluvia borró un día
junto a la pura rebeldía de la noche cerrada.

https://soundcloud.com/a-k-25/la-luz-que-alumbra-el-corazonLa luz que alumbra el corazón

Echo de menos aquella mágica ilusión de la escritura, esa desbordante pasión lírica que olía a huerta y a mar. 

Garabateo versos echando de menos que llegasen con la emoción con que venían antes, aunque objetivamente fuesen de menor calidad.


Hay una magia que se pierde con el tiempo, recobrar la experiencia poética y su sentido en ocasiones es más importante que escribir porque sí.