"Sus incontables y extravagantes rarezas son en gran parte producto, fácilmente explicable, de su vida solitaria. Si hombres a los que se llama razonables y que se retiran de la vida en sociedad durante años, llegan, especialmente si no trabajan, a cosas que ni siquiera a un loco de remate se le ocurrirían, cuánto más un desdichado que, tras una juventud llena de esperanzas y alegrías, llena de hermosura y riqueza, debido a una funesta combinación de las circunstancias y a un espíritu excesivamente sensible, a un espíritu asaz sobreexcitado, vive décadas enteras lejos de cualquier contacto con el mundo y no cuenta para pasar el tiempo con nada más que con el ruinoso mecanismo de su facultad de pensar"


Wilhelm Waiblinger, sobre Hölderlin