Echo de menos aquella mágica ilusión de la escritura, esa desbordante pasión lírica que olía a huerta y a mar. 

Garabateo versos echando de menos que llegasen con la emoción con que venían antes, aunque objetivamente fuesen de menor calidad.


Hay una magia que se pierde con el tiempo, recobrar la experiencia poética y su sentido en ocasiones es más importante que escribir porque sí.