10/1/26

A deshoras me entrego
a este secreto sacerdocio.
Nadie lo sabe.

Ahora que la ciudad se consume
como un cigarro entre los dedos,
dejo que sangren
las palabras.

Intento hallar sentido
en el temblor que queda
cuando todo calla.

No es fe,
tampoco esperanza:
solo el latido libre
del Dasein.


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