Trazar una poética es algo así como una declaración de intenciones, acudo a la poesía a pecho descubierto con el sueño de que algún día me asesine. No pierdas el tiempo en justificaciones, no afirmes jamás un canon en la obra. Toda poética ubica, el matiz de un verso es frágil y cambiante. Si eres incapaz de predecir las tensiones de tu propio destino ¿cómo ibas a fijar un rumbo exacto en sus palabras? La poesía fluye como un río, sólo hay que tener valor suficiente para abandonarse a ella y dejarse arrastrar por sus luces y sombras. Una poética, dices. Puedo sentir la fuerza que reubica mi devenir existencial. Un sentido extra-ordinario, atemporal dentro de lo efímero. La llave de aquella emoción constantemente renovada.