24/7/25

la zurda

 Mi abuelo escondía su zurda

entre los pliegues de la costumbre.

La escuela le torció los dedos,

y aprendió a obedecer con la derecha.


Yo nací con la misma inclinación,

pero me enseñaron a rectificar.

Durante años escribí con otra mano,

como si mi cuerpo no supiera lo que era.


Hoy, en formas nuevas,

cuando nadie me dice cómo hacerlo,

la zurda vuelve, como un animal 

que recupera su camino.

16/7/25

Tus palabras y tus gestos,

en su veneno inconsciente,

han venido a decirme esta tarde

que te marchas.


El infierno debe parecerse

a una noche muda de rencor

como la que ahora mismo siento.


Quisiera hablarte bien frente al espejo

y decirte, con voz callada,

lo mucho que siento tu dolor.


Tú no lo sabes aún,

pero ese hartazgo de vivir

mantiene en vilo esta pulsión suicida

que nunca manifiesto contigo.


Solitario rozo el frenesí,

contemplo el cielo rosado

bajo la tarde herida.


Un viento sin nombre

acaricia la última luz,

y todo cuanto anhelo calla.



(noche del mes de junio)