11/1/26

Se trata de una experiencia, de un encuentro, y ahora -en su carta dirigida a Jean-Paul Sartre- también de un despertar:

                Captar con máxima seriedad el instante 
                del mundo y expresarlo en palabras para que 
                se despierte, finalmente, la experiencia decisiva 
                de cuán abismalmente se esconde la riqueza 
                del ser en la nada esencial.


                                            III

                El camino es largo, nosotros no osamos más 
                que algunos pasos, ellos nos conducirán si las 
                cosas van bien, hacia los lugares que debemos 
                atravesar hasta llegar al punto donde nos quede 
                un único recurso: saltar.

                Para este salto lo decisivo es, por un lado, darle 
                espacio a lo ente en su totalidad, y, después,
                abandonarse a la nada.

    Por ella, o para ello, ya no habla de trascendencia sino de salto, un salto sin orilla desde donde darlo,
    desde "la libertad de lo abierto" a "lo abierto de la libertad":
    de nada a nada, una entrega, 
    un abandono libertad.

            Sin la original patencia de la nada no hay mismidad ni libertad.

    Un quedar en vilo, sin apoyos, y, no obstante, en esa suspensión, ese tajo,
    sin apoyarse en su borde,
    hay que mirar la vida a los ojos: abrazarla o rechazarla...
    besarla o escupirla.  



            Fragmento extraído del libro "Señas hacia lo abierto. Los estados de ánimo en la obra de Heidegger" de Hugo Mujica, edición de Vaso Roto Ediciones, 2023.

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