No somos más que súbditos de una dictadura bipartidista, tan insensible, desmemoriada y asesina como la raíz de donde procede, sometidos a una manipulación mediática que pone en escena la parafernalia electoral, actuaciones intrascendentes para el ciudadano de a pie, una prensa también al servicio de sus amos codiciosos. Si la libertad política es esto, si un ciudadano libre del mundo puede habitar impasiblemente hoy en este lugar de Europa sin que un cortocircuito alerte su obligada programación cotidiana, si alguien puede de verdad creer que toda su felicidad puede ser comprada con su miserable paga mensual... observo a ese pisaverde que cuando le dejan recorre las calles sin prejuicios y distante sonríe ante el tinglado que espolea la robótica marcha de los planos egos de esta actualidad.

En lugar de eso, hoy me ha dado por echar un vistazo a los periódicos para comprobar que el circo del país sigue su camino, que habito en la misma España pícara y manipuladora que deja en la cuneta los motores del cambio, un país plagado de demócratas para los que la letra de la Constitución siempre fue sagrada y no dudaban en tildar de antidemócratas cuando no de terroristas subversivos a quienes tuvieran la menor intención de cambiar la sagrada Biblia de este Estado de Derecho, sobre todo de Derecho su Señoría.

El tontarra de Pepe Blanco aún tiene el morro de decir que le hubiese gustado, a él y a su partido Socialista, contar con todos los ciudadanos y hacer un referendum para esta cuestión ¿quién se lo impide? ¿la foto del presidente con la canciller alemana? que lo hubiesen hecho como en realidad mandan los cánones de cualquier Estado moderno construido a base de la ciudadanía, donde los derechos políticos de los ciudadanos son sagrados, eso es lo máximo en una constitución y se llama Derechos Fundamentales meapilas, esos Derechos Fundamentales que nos metéis por el culo cada día al salir a la calle y comprobar que el transporte público es cada vez más caro, que todos tenemos Derecho a una vivienda digna ante notario y con una condena de cifras astronómicas, y podría continuar.

Uno madruga paras ponerse las pilas y se anima a seguir con lo suyo, dispuesto a meterse a fondo en la Literatura para que la pestilente diarrea que día a día nos brindan, Señorías, no nos salpique más. Pero resulta que uno está en una habitación de hotel y como tampoco le dejan encenderse un maldito cigarro le da por encender el cacharro ese de la televisión, esa herramienta que dispara subcultura indiscriminada de primera división y titulares de corte sensacionalista y electoral. Le da a uno por tragarse las noticias de la semana y repasar los periódicos, que ahora también van a recortar en sanidad y educación, ese es vuestro Estado de Derecho, esa es vuestra Democracia.

Ustedes no son padres de la Constitución ni tienen derecho a hacer con ella lo que les venga en gana, ustedes no son más que unos usurpadores de la lucha que personas soterradas, olvidadas, muchas de ellas muertas, asesinadas escuchen, llevaron a cabo. Ustedes están viviendo de la lucha de muchas generaciones y no hablo sólo de una lucha en las trincheras porque les veo venir con sus orejas de burro, hablo de una lucha a pie de ciudadanía, de un día a día trabajando por construir una democracia, por enterrar la sombra de Caín que nos sumió en el desastre de la guerra. Ustedes no dejan hablar en el foro a las minorías que representan amplios espectros de una población masivamente golpeada, no saben lo que están haciendo con sus políticas, no son conscientes de la dimensión de esos golpes que están repartiendo a diestro y siniestro incluso entre sus propios votantes, arrastrados por la mentira publicitaria del poder mediático y por el opio efímero que día tras día les inyectan en vena.

Quizá no quieren recordar que esas mismas minorías conforman la gran mayoría que fue capaz de construir esa democracia vuestra, luego les dejaron fuera por razones de consenso y por qué no decirlo: por miedo. Miedo a que estuviesen ahí señalando con el dedo donde duele cuando llegase este momento, miedo a que no les dejasen hacer sus políticas liberales a toda costa, miedo a la autocrítica, miedo a la reflexión, miedo en definitiva a trabajar para la mayoría, una mayoría que no es la de sus votantes perdonen, de sobra sabemos cómo funciona vuestra ley electoral, repasen la historia, atrévanse a mirar a los ojos del jornalero campesino que gustoso les degollaría con su azada, vayan a la casa del obrero que perdió un dedo hace dos años en la fábrica, todavía está esperando una miserable paga de vuestro Estado de Bienestar. Ustedes no tienen la menor idea de lo que es su país y así difícilmente se puede gobernar, ustedes viven entre bambalinas al amparo de la dictadura de sus partidos y al cobijo de un rey, ustedes no sólo no representan a los ciudadanos de este país con su ridícula manipulación abierta y descarada, ustedes no se representan ni a ustedes mismos porque han perdido el rumbo de la historia y el sentido de lo que es la realidad de este país que naufraga a la deriva de un sueño.

Hay días que uno preferiría despertar de esa terrible pesadilla que han creado para el ciudadano corriente, el crítico alerta y no hay otra opción para el creador que seguir trabajando día a día lejos de todo ese montaje de artificio que no es democracia, que no es individuo, que no es libertad. Esclavitud, persecución, vasallaje, servilismo, silencio, España.