Narciso de Caravaggio. Un héroe beocio cuyo mito precavía a los muchachos a evitar ser crueles con sus amantes.


Tú sólo te quieres a ti mismo "poeta"


"Es posible reunir a un considerable número de gente en amor mutuo, siempre que haya otra gente dejada fuera para recibir las manifestaciones de su agresividad"

Freud "La civilización y sus descontentos"


"El narcisismo colectivo es una de las fuentes más importantes de agresión humana y sin embargo, como todas las demás formas de agresión defensiva, es reacción a un ataque contra intereses vitales. Difiere de otras formas de agresión defensiva en que el narcisismo intenso en sí es un fenómeno semipatológico. Considerando las causas y la función de sangrientas y crueles matanzas en masa como las ocurridas entre hindúes y musulmanes en el momento de la partición de la India o recientemente entre los musulmanes bengalíes y sus gobernantes paquistaníes, vemos que el narcisismo colectivo desempeña ciertamente un papel considerable, cosa nada sorprendente si tomamos en cuenta que nos las habemos con las poblaciones virtualmente más pobres y miserables del mundo entero."

Erich Fromm "Anatomía de la destructividad humana"

En su libro "Desórdenes de la personalidad en la Vida Moderna", Theodore Millon y Roger Davis afirman que el narcisismo patológico está reservado a "los nobles y los ricos", y que "parece haber ganado prominencia sólo en el siglo XX". De acuerdo con ellos, el narcisismo podría estar asociado con niveles superiores en la escala de necesidades de Maslow. Según ellos "Los individuos de naciones menos adelantadas.... están demasiado ocupados tratando (de sobrevivir)...para comportarse de una forma arrogante y grandiosa".Sin embargo, en opinión de Sam Vaknim (Malignant self-love) el narcisismo es un fenómeno ubicuo debido a que cada ser humano, independientemetne de la naturaleza de su sociedad y su cultura, desarrolla un narcisismo sano tempranamente en su vida.


Apuntes sobre decadentismo

El Decadentismo es un complejo movimiento literario surgido en Europa a finales del siglo XIX y que une a algunos de los rasgos simbolistas y parnasianos el concepto del malditismo poético, del poeta maldito.

El poeta maldito parte de una visión muy pesimista de la existencia, a la que considera problemática y degradada. Su respuesta, a menudo, se encamina hacia una complacencia morbosa en los signos de la decadencia humana: la corrupción moral, la crueldad, la exaltación de la fuerza, la atracción por lo enfermizo y lo depravado. Otras veces, el poeta maldito busca el refinamiento estético y vital. Por este motivo, la figura del “dandi” (o “dandy”) está muy vinculada a la del poeta maldito.

El programa vital del dandi se basa en el narcisismo (estima por encima de todo su propia vida y su propio placer), en la exaltación de la estética y de la elegancia, en el cuidado esmerado de su persona (en el vestir, en sus formas exquisitas, en el rigor intelectual y en la perfección verbal de su conversación), en la provocación de la extrañeza y el desconcierto en los demás, en la excentricidad; el dandi huye de la vulgaridad y se muestra imperturbable ante la adversidad. Muchos de estos rasgos del dandismo, en conclusión, están presentes también en el poeta maldito, que escribe como poeta maldito, pero también vive como tal, y potencia su fama y organiza su propia vida como si fuera una actuación literaria.

Uno de los típicos representantes del dandismo, del malditismo poético y del Decadentismo fue el francés Charles Baudelaire, autor de libros polémicos como Las flores del mal (donde el poeta, que a menudo invoca en sus poemas a Satán —el poeta maldito se siente también atraído por el satanismo—, describe sus infiernos personales, sus inmoralidades, sus miserias, y, de paso, los infiernos, las inmoralidades y las miserias del ser humano) o Los paraísos artificiales (donde se incluye un provocativo repertorio de métodos de evasión artificial) y protagonista de anécdotas como la de haber luchado en la Revolución francesa de 1848 en las barricadas al lado del pueblo y contra los burgueses, pero con guantes, un sombrero de copa y un fusil último modelo.

Otro poeta maldito es Jean Arthur Rimbaud que murió, tras llevar una tormentosa existencia que refleja sobre todo en sus poemas juveniles, con 37 años, muy joven, como muchos de los poetas malditos, que propugnaban la autodestrucción como una forma de protesta contra la rutinaria existencia.

Otros “malditos” conocidos fueron Óscar Wilde (su obra El retrato de Dorian Gray resume a la perfección su visión de la existencia) y Edgar Allan Poe.

El Decadentismo, pues, surge de la concepción de la existencia de los poetas malditos, y, además, tiene estas características:- Como ya hemos apuntado, parten de la idea de que viven en una sociedad depravada (la burguesa), frente a la que actúan como marginados.
- Como forma de protesta “antiburguesa” cultivan la atracción por lo morboso, lo oscuro, lo enfermizo, lo cruel, lo inmoral o lo depravado; son “nihilistas” y anárquicos en sus comportamientos.
-También como forma de protesta contra los valores materialistas imperantes, buscan el refugio en la belleza artística (como los parnasianos), en el refinamiento personal, en mundos exóticos irreales; otros medios de evasión característico son el erotismo (uno de los decadentistas más conocidos, el italiano D’Annunzio, escribió una obra titulada El placer), a menudo, portador de una sensualidad enfermiza donde tienen cabida el sadismo, el masoquismo y el tema de la mujer fatal (la vampiresa que aparece en Poe o Baudelaire) y la búsqueda de placeres extremos (incluidos los “paraísos artificiales” de Baudelaire…).

El Decadentismo influyó en la concepción de la poesía modernista española, aunque no se pueda decir que haya habido escritores españoles decadentes, ni siquiera obras enteras decadentistas, a excepción, tal vez, de las Sonatas de Valle-Inclán, quien fue quizá nuestro escritor más próximo al tópico del poeta maldito y bohemio.


Visión rápida, crítica y personal

Personalmente creo que la fuerza del romanticismo y del decadentismo españoles es prácticamente escasa, de ahí el anquilosamiento de las propuestas poéticas que nacen solo de la tradición hispánica, así como los disparates de la nueva poesía que quiere romper con la nada pues choca una y otra vez con una tradición vacía, sin ejemplos cercanos de heterodoxia o ruptura radical desde la que construir con cierto sentido de raíz y fondo. Reniego salvo excepciones de la tradición poética española y reivindico a los grandes poetas de lengua alemana y francesa de finales de siglo diecinueve y siglo veinte, junto a las referencias del romanticismo literario de signo local alemán e inglés. En este sentido me siento más deudor en muchas ocasiones de los buenos traductores y ensayistas que indagan en otros autores y otras tradiciones, a su vez creadores propios, que de los mismos poetas españoles que pasaron a los libros de historia de la literatura nacional y hoy se estudian como materia obligatoria en los libros de enseñanza en un plan de educación aprobado mediante leyes por el Gobierno. Es una generalización demasiado amplia y se refiere a aspectos históricos de la poesía española, hasta mediados del siglo veinte o quizás a antes de la guerra. Tal vez la única propuesta seria en este sentido haya sido la planteada inconscientemente por los novísimos y la última poesía española de finales de siglo.